Un Ritual lleno de Pasion y Amor

"Te reclamo como mi compañera. Te pertenezco. Te ofrezco mi vida. Te doy mi protección, mi fidelidad, mi corazón, mi alma y mi cuerpo. Tu vida, tu felicidad y tu bienestar serán lo más preciado y estarán por encima de todo siempre. Eres mi compañera, unida a mí para toda la eternidad y siempre bajo mi cuidado”



domingo, 15 de mayo de 2011

HAMBRE OSCURA/CAPITULO 9


CAPITULO 9

- El Sol quema mis ojos. - Dijo Juliette, presionándose las yemas sobre la cara. - No importa lo que haga me lloran. Mi piel parece ampollarse.
- Así es. Cambia, Juliette, aprisa antes de que seas una masa de ampollas. Hablaremos más tarde. - Solange la miraba atentamente. - Puedes contarme lo que ha hecho ese hombre después de que recuperemos a Jasmine.
- Cuéntame si el hombre jaguar se acercó o no a los humanos. - Animó Juliette mientras ataba sus propias ropas en nudos y las colgaba alrededor de su cuello.
- Lo hizo. Habló brevemente con ellos, aunque no les reveló su cuerpo. Fue capaz de cambiar a medias. La mitad de su cuerpo era humano y la otra mitad jaguar. Yo no puedo hacer eso. Ninguna de nosotras puede.
- Tú provienes del linaje más puro que conocemos. - Señaló Juliette. - Mamá se refirió a ti como una princesa una vez.
Solange hizo una mueca.
- De algún modo no me considero a mí misma muy afortunada. No quería ser la princesa de la gente del jaguar. - Miró a su alrededor. - ¿Estás listo? tenemos que salir de aquí. Esos hombres tienen a Jasmine desde hace mucho. - Estaba cambiando ya, el pelaje explotando a través de su piel, ondulándose sobre su cara mientras su hocico se prolongaba para acomodar los dientes.
Juliette cerró los ojos que le ardían y se extendió hacia Riordan. Dime que estás a salvo.
Estoy profundamente en los brazos de la tierra. Déjame ayudarte a cambiar. Sentía lo cansada que estaba ella, lo débil que estaba. Se ahogaba en la necesidad de mantenerla con él. Más grande de su propia necesidad, era la de ella. Ella tenía que encontrar a su hermana, y lo entendía. No le gustaba, pero lo entendía.
Juliette llamó al su gran felino, concentrándose en el cambio de músculos y huesos. Sintió a Riordan moviéndose dentro de ella, prestándole poder y fuerza cuando no tenía para dar. Una parte de ella deseó llorar para sentir su dolor. Tenía la separación de él que se avecinaba, pero tenía que encontrar a Jasmine.
El cambio la tomó rápidamente. Juliette tocó el hocico con Solange y se volvieron juntas y corriendo al oscurecido interior.
Utilizando el agudo sentido del olfato del jaguar encontraron el rastro de Jasmine inmediatamente y se precipitaron tras ella.
Tomaron la autopista en lo alto, la maraña de ramas altas en la copa de los árboles que les permitían viajar rápido y en secreto.
Por pájaros tomaron el aire, chillando advertencias a su paso, pero ninguno de los jaguares prestó ninguna atención, y después de un momento los pájaros volvieron a la copa de los árboles, ignorándolas. El bosque se removía de vida, los insectos canturreaban, las ranas croaban y los venados ladraban avisos a los depredadores más grandes.
Juliette supo en el momento exacto en que Riordan sucumbió al alzamiento del sol y su corazón dejó de latir. El aliento abandonó sus pulmones, el corazón de ella tartamudeó en reacción, y de repente se sintió completamente sol y afligida, apesadumbrada. El jaguar tropezó, casi cayendo de las ramas. Las garras se hundieron en la madera, desparramando hojas y ramas y haciendo a los pájaros chillar una vez más. Solange se volvió bruscamente para gruñir una advertencia de mantener sigilo. No querían alertar ninguno de los hombres que podían estar guardando su retaguardia.
La pesada canopia la protegía del sol, pero Juliette todavía sentía los rayos atravesando su piel a través del espeso pelaje.
Los ojos le lloraban continuamente, ardiendo con la luz. Nada de eso importaba... ni su pena, ni su incomodidad. Ni la separación de su otra mitad. Se concentró en su amada hermana. Jasmine era todo lo que importaba. Juliette siguió a
Solange.
El rastro se volvió más caliente cerca de la tarde. El pungente olor de los hombres jaguar era más fácil de seguir. Estaban dando vueltas, apresurándose a través del bosque, cuatro en forma de jaguar y uno en forma humana para cargar a
Jasmine.
A pesar de su determinación, Juliette encontró que estaba teniendo problemas para mantener el paso a Solange. Su cuerpo, incluso en la forma del Jaguar, Exigía que durmiera y lo que era peor, quería cambiar de vuelta a su forma humana. Siempre tenía problemas para mantener la forma animal durante largos períodos. Nunca había pasado desde el amanecer hasta casi la tarde y era casi imposible continuar.
Solange se detuvo bruscamente, su forma animal de repente se estremeció. Juliette captó el olor del miedo, violencia, predación sexual. Perdiendo su forma de jaguar, ahogada, sofocada, aferrando la rama del árbol en busca de apoyo para evitar caer. Solange cambió a su forma humana, sujetando a Juliette mientras esta estaba violentamente enferma.
Durante unos pocos minutos, la cabeza de Juliette atronó con protesta, con rabia. Golpeó la corteza de los árboles hasta que sus puños se amorataron y sangraron, llorando incontrolablemente.
- Ella lucha con ellos. Lucha con ellos, y yo no estoy ahí. ¿Cómo pueden hacerle algo semejante?
Solange lloraba silenciosamente, la furia en ella profunda, firme y perdurable.
- La traeremos de vuelta, Juliette. Se fuerte. Tienes que ser fuerte por ella. No podemos permitir que esto nos retrase. La quieren dócil y conmocionada. Esto era una muestra de dominación. Esto era para despojarla de su dignidad y esperar. Pero ella sabe que llegaremos. Sabe que nunca nos detendremos hasta que la tengamos de vuelta o estemos muertas. – Solange apartó el pelo de los ojos de Juliette. - Veo que el sol de hace daño, y que tu cuerpo necesita descansar, pero tienes que superarlo. No te has detenido sin importar el coste para ti. Jasmine sabe como somos. Contará con eso y resistirá.
Juliette permitió que su prima la sujetara, que la consolara durante un breve momento.
- Tenemos que apresurarnos, Solange. No pueden hacerle esto una segunda vez.
Ninguna de las mujeres quería pensar en sus madres, pero fue inevitable.
- ¿Puedes mantener la forma del jaguar? - Preguntó Solange.
Juliette asintió.
- No sé cuanto tiempo, pero haré lo que pueda. ¿Tienes algún arma escondida de reserva en esta zona?
- A una milla de aquí. Creo que estamos cerca de uno de nuestros escondites. Ropa, comida, agua potable y cuchillos.
Tenemos que detenernos pronto. Son hombres grandes y querrán descansar.
Juliette se extendió hacia su otra forma. Era más fácil no pensar en Jasmine y lo que los hombres le habían hecho. No quería ver las manchas de sangre sobre el suelo y las señales de lucha. Solo la debilitarían. Su furia necesitaba arden brillante y fuerte, y vengativa.
Luchó a través del siguiente par de horas, empujando su cuerpo cuando necesitaba desesperadamente dormir. Sus ojos manaban a cada paso del camino, pero esta vez no estaba segura de si era por los efectos del sol, o por la furiosa pena.
Sabía por la forma en la que Solange cargaba su cuerpo que ella sentía las mismas intensas emociones, una mezcla de rabia y pena que nunca podría desaparecer. Intentó no pensar en la chica que Jasmine había sido, su sonrisa traviesa y gentil amabilidad. Solange y Juliette ardían de pasión, caliente y feroz con fuertes emociones. Jasmine era dulce, firme e irresistible.
Juliette sintió un grito de negación fluyendo y se las arregló para sofocarlo solo justo cuando Solange se daba la vuelta para indicar donde estaban almacenadas las armas y la comida. En forma humana, se vistieron, atándose las correas de los cuchillos con la misma facilidad que se pusieron las ropas.
- Están cerca. - Dijo Solange, su voz muy baja. - Los siento. Estamos a favor del viento con respecto a ellos. - Bebió agua de la botella almacenada con sus provisiones. Era salobre por la edad, era estaba fresca. Se la pasó a Juliette. - ¿Estás preparada para esto? No será fácil.
Sus ojos se encontraron. Juliette asintió.
- Tendremos éxito, no hay otra alternativa.
Solange volvió a tomar la botella de agua.
- Nos superan en número y son fuertes, increíblemente fuertes. He oido que los Cárpatos pueden llevar a cabo hechos increíbles. Obviamente si el hombre puede convertirse en niebla bajo un ataque, es cierto. ¿Puede él ayudarnos, incluso desde debajo de la tierra?
Juliette buscó a Riordan ansiosamente. Su mente se había sintonizado continuamente con la de él, necesitando tocarle, aumentando su pena cuando no podía. Esta vez fue exigente, su llamada afilada por la necesidad.
¿Juliette? Su voz era débil y lejana, pero allí estaba, y el alivio le inundó el corazón y el alma.
Repasó los eventos del día en su mente. Él permaneció muy quieto, retirándose, pero no antes de que ella sintiera el impacto de su negra y oscura rabia. Hervía, peligrosa y mortal y mucho más letal que la de ella misma. Debería haberse asustado, pero la reconfortó su rabia por el bienestar de su hermana.
Cuando se las arregló para mantener su furia bajo control, Riordan se extendió hasta ella. La conexión mucho más fuerte.
Estos hombres son peligrosos, quizás su comportamiento está corrompido por el vampiro, quizás son un grupo de disidentes que se han agrupado. Deben ser detenidos, pero dos mujeres contra tantos, es ridículo y lo sabes. No ayudará a tu hermana que mueras.
No tenemos más elección que ir a por ella ahora, Riordan. No podemos someterla a más violencia. Por favor entiende que no tengo otra elección. ¿Puedes ayudar?
Faltan dos horas hasta que se ponga el sol. Puedo alzarme temprano. Dame otra hora. Quiso abrirse paso con las garras a través de la tierra para llegar hasta ella, pero su cuerpo yacía pesado.
Solange los vigilará, pero si la están violando, no podemos sentarnos mientras la tratan con brutalidad. No puedes pedirnos eso.
Él maldijo lentamente. Debería haberte convertido inmediatamente y estaría completamente bajo mi protección. Ahora era demasiado tarde para corregir su error. Estaba atrapado bajo tierra, y ella estaba en terrible peligro. Cambió de táctica sintiendo la ligera retirada de ella. Ni se atrevió a perder su conexión. Zacarías, despierta. Necesito tu ayuda. Manolito, te necesito.
Juliette contuvo el aliento, esperando. Sabía que Riordan era poderoso, y ya había experimentado las tremendas habilidades de su hermano mayor. La esperanza resurgió en ella.
Manolito está viajando hasta las Montañas de los Cárpatos. Zacarias respondió a su llamada. Te alimentaré con mi fuerza cuando sea necesario. Advierte a las mujeres que si tu compañera cae, tú también caerás, y de una forma que ellas no pueden concebir al monstruo en que será desatado.
Ella entendía más de lo que ellos notaban. Ya era adepta a leer los recuerdos de Riordan. Honestamente no sabía si ella no habría unido a Riordan a ella y le hubiera convertido inmediatamente de ser ella la que pudiera ser consumida por la locura del vampiro. Juliette le envió tanta tranquilidad como pudo. Gracias, Riordan. Por favor agradéceselo a tu hermano.
Se volvió a su prima.
- Están con nosotras, Solange.
Solange volvió a ofrecerle la botella de agua.
- Confiaré en tu hombre si tú lo haces. Quédate aquí y espera la señal. Veré contra qué nos enfrentamos. Eso debería darte otros pocos minutos para descansar.
- Iremos espalda con espalda, Solange, como siempre. Si Jasmine está a salvo, esperaremos hasta que Riordan pueda alzarse. Si no, con suerte podrán ayudarnos. - Ya notaba las nubes de tormenta flotando sobre ellas, ayudando bloquear el sol y proteger sus ojos. El viendo cambió completamente, trayendo la fuerte esencia de los hombres jaguar a ellos. Juliette giró y se abrió paso a través de la maleza, evitando cuidadosamente hacer ruido. Solange ya se había perdido de vista, perdida en el bosque de orquídeas y helechos. Pocos podían sobrepasar la habilidad de Solange de fundirse con el bosque y permanecer invisible. Juliette tenía fe absoluta en su prima. Cambió de posición, a distancia del pequeño campamento.
Los jaguares utilizaban una pequeña caverna, hecha por el hombre, excavada en el lateral del terraplén. La abertura era una simple raja entre dos rocas. Solange se abrió paso hasta el círculo alrededor de la zona, sabiendo que tenía que haber una entrada trasera. Los jaguares nunca se arriesgarían a quedar atrapados en la caverna. El viento cambió cuando ella se movió, siempre a favor de ella, dándole la localización exacta de los centinelas. Un hombre jaguar, obviamente confiando en el sistema de alarma del bosque, descansaba en las ramas de un árbol a la izquierda de la cueva, durmiendo en el atardecer, cansado por los dos días marcha a través del bosque. El segundo guarda se encorvaba en forma humana cerca de una gran grupo de helechos. Solange estaba segura de que era el recurso de emergencia. Se abrió paso de vuelta a Juliette para conferenciar.
Las dos se tendieron lado a lado en la hierba. Solange presionó su boca contra el oido de Juliette.
- No puedo oir nada en la cueva. Creo que están descansando. Estoy casi segura de que puedo acercarme lo suficiente al guarda en su forma humana y matarle, pero ninguna de nosotras será capaz de hacer mucho con el jaguar. Es grande y un luchador. - Se tocó el costado. - Y rápido también.
- No tenemos muchas probabilidades de nuestro lado. - Señaló Juliette. - Con uno arriba en el árbol, he contado cinto. No vamos a ganar contra cinco jaguares adultos.
- Cuatro. - Dijo Solange firmemente. - Después de que me ocupe del guarda. Tienes razón, tenemos que atraer a los otros fuera de la caverna para tener alguna oportunidad en absoluto.
- Yo puedo hacer eso. - Dijo Juliette con confianza.
¡No! La orden ruda de Riordan fue aguda. Oyó el eco de la protesta de Zacarías. Espera tanto como sea posible.
- Riordan quiere que esperemos, Solange. - Informó Juliette ansiosamente. No tenía ni idea de como reaccionaría su prima.
- Intentará alzarse antes de que se ponga el sol para ayudarnos.
Solange asintió lentamente.
- Supongo que tiene sentido, Juliette. No tiene que gustarnos, pero no tenemos muchas oportunidades contra cinco hombres.
- Quiero acercarme, solo para asegurarme de que no están tocándola. - Dijo Juliette.
- Iré yo. Puedo ser invisible. - Una pequeña sonrisa falta de humor tiró de la boca de Solange. - Bien, no como tu Cárpato, pero me las arreglo.
- Tienes un don. - Reconoció Juliette.
Solange empezó a dar la vuelta hacia la entrada trasera, presumiendo que Jasmine estaba siendo mantenida en lo más profundo posible de la cueva. Una vez el jaguar en el árbol se movió, bostezando, su boca abierta de par en par para mostrar afilados dientes. Solange se hundió entre los árboles, quedándose completamente inmóvil. Juliette deslizó un cuchillo en su palma. El jaguar se estiró, miró alrededor y olisqueó el aire, probándolo con la lengua y los bigotes sensibles.
El viento llevaba el olor de las mujeres lejos de él. El jaguar volvió a dejar caer la cabeza sobre su pierna y cerró los ojos.
Juliette dejó que su aliento escapara lentamente. Solange esperó unos pocos minutos más antes de continuar de nuevo su avance. Juliette se esforzó por observar el avance de su prima. Las frondas de un helecho se balancearon ligeramente, al mismo tiempo que el viento. Juliette no podía entender como Riordan y Zacarias tenían fuerzas para guiar al viento y seguir el proceso de Solange. Casi podía sentir a Riordan moviéndose a través de ella, intentando conseguir evaluar el campo de batalla a través de sus ojos. Estaba esperando, como una serpiente enroscada, esperando el momento en el que podría explotar hacia el cielo y acudirá el. La preocupación de Riordan era reconfortante, y le envió su aprecio.
La primera advertencia de Juliette fue la forma en que el guarda humano en la entrada trasera de repente volvía la cabeza hacia la cueva con una sonrisa malvada. Avanzó unos pocos pasos y espió entre la colección de arbustos, su mano frotando ausentemente su entrepierna. Vio a Solange moverse tras él. Un grito, mezcla de furia, terror y dolor llegó del interior de la cueva. Fue acallado bruscamente. No tengo elección, Riordan. Fue su única disculpo lo que pudiera pasar. Utilizando el terreno más alto, corrió hacia la entrada de la cueva, captando un breve vistazo de Solange y el guarda, el hombre cayendo al suelo, el cuchillo manchado de sangre en la mano de Solange.
Riordan estaba tranquilo. No protestó, simplemente esperó, observando los acontecimientos desplegarse a través de los ojos de ella. Juliette podía sentir la presencia de su hermano mayor. Se enroscaban esperando su momento.
Quédate en el lateral, sostén la hoja alzada. Riordan le instruyó mientras se acercaba a la entrada de la cueva. Juliette no discutió; ya conocí su plan, captando los detalles en sus mentes compartidas. Gritó el nombre de Jasmine para hacerle saber que no estaba sola y atraer a los hombres fuera de la cueva. Tenía que confiar en que Solange le guardara la espalda manteniendo al jaguar lejos de ella. Su brazo relampagueó, más rápido de lo que sabía que podía moverlo, un movimiento instintivo y calculado que acabó con el primer hombre que se apresuró a salir de la cueva. La sangre empapó el suelo, pero
Juliette no podía mirar, no se atrevía a mirar. Oyó el rugido del jaguar mientras saltaba de las ramas sobre Solange.
Juliette se volvió para ayuda su pierna, corriendo con una asombrosa velocidad que no era suya. Solange cambio a la carrera, uniéndose con furia con el pesado felino macho, arañando y mordiendo, piel y tela volando por todas partes.
Juliette patinó hasta detenerse. No tenía posibilidad de ayudar a Solange, de intentar matar al jaguar con el cuchillo. Los dos felinos rodaron una y otra vez con una terrible furia haciendo imposible ayudar a su prima.
¡Juliette! Riordan se estaba alzando. Le sintió explotar a través de la tierra y las hojas lanzadas al aire. Ante su advertencia se dio la vuelta, el cuchillo bajo y cerca de su cuerpo, encontrando la oleada del jaguar que surgía de la cueva. El pesado felino le golpeó el pecho con fuerza, haciéndola retroceder, con el apestoso aliento caliente del jaguar en su cara. El dolor la atravesó cuando las afiladas garras atravesaron su piel hasta el hueso. Sintió a Zacarias y Riordan moviéndose en ella, el cuchillo enterrándose en el costado del animal mientras los dientes se dirigían hacia su garganta. Respiraba con dificultad, pero Riordan obligó al aire a entrar en sus ardientes pulmones. Golpeó la tierra con fuerza y yació atrapada bajo el pesado cuerpo. Hojas y ramas se empaparon de rojo por la sangre pero no podía decir de quién era esa sangre. Los dientes del felino estaban incrustados en su garganta y sus brazos estaban pesados haciendo imposible empujar el pesado cuerpo lejos de ella.
Mira a Solange. Riordan, tan tranquilo que era aterrador. Había una orden en su voz que no podía desobedecer.
Jasmine gritó de nuevo, y el cuerpo de Juliette saltó ante el sonido.
Mira a Solange. Riordan lo repitió. Estaba mucho más cerca y ganando fuerza mientras el sol empezaba a ponerse.
Juliette no podía mover la cabeza, así que movió su mirada para ver al felino macho arañando cruelmente a Solange. La sangre se filtraba a través del pelaje y Solange se tambaleaba bajo el asalto. Una neblina blanca se estaba formando sobre los ojos de Juliette. Parpadeó rápidamente para aclarar su visión. Jasmine gritó de nuevo. Juliette podía oirla llorar.
Sigue concentrada en Solange. La voz de Riordan se suavizó. Resiste por mí. Solo resiste, Juliette.
Las llamas recorrieron el pelaje del jaguar macho. Llamas brillantes rojas y naranjas se divisaron al final del abrigo a manchas y engulleron al animal. Los dos jaguares rodaron sobre la tierra en un terrible frenesí de garras y dientes pero ni una solo llama tocaba a la hembra. El macho aulló y escapó.

Aclaracion-Disclaimer

La Saga Serie Oscura, es propiedad de la talentosa Christine Feehan.
Este espacio esta creado con el único fin de hacer llegar los primeros capítulos de estas magnificas obras a todos ustedes que visitan el blog. Lamentablemente, en latinoamericano muchos de estos maravillosos ejemplares, no estan al alcance de todos.
Si tienes la posibilidad de conseguir estas historias en tu pais, apoya el trabajo de Christine y compra sus libros. Es la unica manera de que se continue con la publicacion de los mismos.
Gracias por su visita
Mary