Un Ritual lleno de Pasion y Amor

"Te reclamo como mi compañera. Te pertenezco. Te ofrezco mi vida. Te doy mi protección, mi fidelidad, mi corazón, mi alma y mi cuerpo. Tu vida, tu felicidad y tu bienestar serán lo más preciado y estarán por encima de todo siempre. Eres mi compañera, unida a mí para toda la eternidad y siempre bajo mi cuidado”



domingo, 15 de mayo de 2011

HAMBRE OSCURA/CAPITULO 11


CAPITULO 11

RIORDAN paseaba de acá para allá, su naturaleza inquieta mostrándose a pesar de su conducto normalmente tranquila.
Juliette había estado en la casa con su hermana y su prima durante la mayor parte de la noche. El amanecer estaba solo un par de horas de distancia, y él todavía no había pasado tiempo con ella. Entendía completamente la necesidad de estar con su hermana después de semejante trauma, e intentaba con fuerza suprimir la parte celosa de su naturaleza, pero el miedo era feo, una cosa que arañaba y lo mantenía en el límite. Solange y Jasmine no querían tener nada que ver con él. Riordan no las culpaba. La naturaleza gentil de Jasmine apenas podía tolerar lo que le había ocurrido. Su cordura colgaba de una hebra. Juliette la ayudaría con sus habilidades sanadoras, fortalecida por Riordan, pero sabía que las dos mujeres tenían una tremenda influencia sobre Juliette. Ella también tenía una naturaleza que exigía lealtad y responsabilidad. Jasmine sufría dolor, estaba terriblemente herida. Juliette podía sentir su necesidad de permanecer con su hermana.
En el momento en que se habían alzado, él se había alimentado, cuidando de las necesidades de ella y manteniendo su promesa su familia, llevándola directamente ellas. Sabía que necesitaban estar solas, y había sido él quien sugirió lo de esperar fuera, pero no podía evitar desear protegerla del dolor por el que Jasmine había pasado. Fue difícil en las horas siguientes mantener su mente firmemente lejos de la de ella para dar a Juliette y su familia absoluta privacidad, en vez de eso se las arregló para pasear inquietamente de acá para allá justo delante de la pequeña casa.
Oyó la puerta y se volvió. Juliette estaba enmarcada allí, abrazando a Jasmine y Solange a ella, abrazándola con fuerza.
Emergió con una brillante sonrisa en la cara y lágrimas en los ojos. Obviamente había estado llorando durante horas. El corazón de Riordan su movió en su pecho. Abrió los brazos, y ella vino hasta el refugio de su cuerpo.
Miró sobre la cabeza de ella, asintió cuando Solange y Jasmine alzaron ambos una mano tentativa antes de cerrar la puerta.
- Lamento tanto no haber estado allí para consolarte. - Susurró, rozando besos consoladores a lo largo de su sien y bajando hasta su mejilla empapada de lágrimas. - Quería estar allí para ti.
- Lo sé. Le llevaba conmigo y me apoyó en tu fuerza más de una vez. Ella necesita tiempo, Riordan. Por favor no te lo tomes como algo personal. Llegarán a adorarte, sé que lo harás.
- Me han aceptado. - Señaló él. - Nunca esperé tanto, así que estoy agradecido.
- Quiero cambiar a otra forma y correr lejos un rato. Quiero que sea solo tú y yo en algún lugar hermoso en el que no puedo pensar en cosas horribles ocurriéndole a la gente a la que amo. Llévame lejos, Riordan. Encontremos nuestra charca.
Estemos juntos donde ya no pueda pensar.
- ¿Te gustaría intentar la forma de un leopardo? Con frecuencia la utilizo para viajar a través del bosque.
Ella tiró hasta que él la dejó soltarse.
- Eso podría ser lo mejor. Todavía me siento como un felino por dentro. - Estar cerca de Riordan definitivamente sacaba rastros del felino en ella. - Intentémoslo. - La idea de perderse en una forma animal era excitante. Y había estado resistiendo, todas esas largas horas, abrazando a su hermanita, meciéndola, llorando con ella. Levantó la mirad hacia Riordan.
- Al final no hay forma real de volver atrás. Ni forma de ayudar. - Juliette pareció avergonzada por un momento. - Casi te pregunté si podías borrar sus recuerdos.
- No con un trauma tan grande. Podría quizás minimizar el impacto, pero sería en sus recuerdos y podría no saber por qué reacciona a cosas que resultan perturbadoras. Si quieres que lo intente...
Juliette sacudió la cabeza.
- Jasmine es fuerte. Puedo sobrevivir a esto, quizás mejor que el resto de nosotros. Nunca había visto a Solange tan llena de pena. Elegimos permanecer aquí, moviéndonos de lugar en lugar porque mamá nos digo que los hombres estaban raptando mujeres que sospechaban pertenecían a la sangre del jaguar y las traían aquí. Ellas no tienen a nadie más, Ni esperanza de rescate por parte de otros que no fuéramos nosotras. Así que nos quedamos.
- Ahora hay otros para ayudar, Juliette. Yo lo haré. Mis hermanos lo harán. Mi gente lo hará.
Ella le sonrió, por primera vez, su corazón se aligeró.
- Nuestra gente, Riordan. Ahora soy un Cárpato.
Él le pasó los dedos sobre la mejilla, enmarcándole la cara con las manos e inclinó la cabeza para encontrar su boca con la de él. Su beso fue gentil, amoroso, tierno incluso.
- Absolutamente, eres un Cárpato.
- Así que ¿cómo hago el cambio?
- Se parece mucho a como era antes. Tengo la imagen y estructura en mi cabeza. Estúdiala, concéntrate en ella y alcánzala.
Yo ayudará. En nuestro caso, hemos de mantener la imagen en nuestra mente todo el tiempo mientras permanezcamos en esa forma. Te conviertes en el jaguar. Somos la imagen del animal. Tenemos todos sus sentidos y habilidades, pero debemos mantener la concha exterior.
A Juliette le gustaba la idea. Ocuparía sus pensamientos completamente. Y comprendió que no estaba del todo preparada para abandonar la libertad que siempre sentí en su forma de jaguar a través de la pesada vegetación. Juliette estiró los brazos hacia el cielo nocturno.
- Muéstrame al leopardo.
- El leopardo está en tu mente. Mantén la forma, Juliette, no creas que puedes olvidarla como hacías con el jaguar. -
Advirtió él.
- Contigo recordándomelo, dudo que tenga oportunidad. - Se burló, ya extendiéndose hacia la imagen. No era del todo diferente a sus propios orígenes únicos, pero era complejo. Cuando cambió de forma, lo hizo también Riordan. Él lo hacía parecer fácil, natural y divertido.
En el momento en que Juliette sintió los familiares músculos y tendones, el regocijo se extendió a través de ella. Volvió la cabeza para mirar al gran felino a su lado. Era grande y brillantemente negro con manchas más oscuras cubriendo su cuerpo. Parecía poderoso, musculoso y muy atractivo. Se frotó contra él, cuerpo con cuerpo, una invitación bastante afectuosa para jugar. Girando alrededor, marchó corriendo con rumbo a su gruta privada.
Riordan, profundamente dentro del cuerpo del leopardo, paseaba justo junto a ella, admirando sus líneas planas y hermosas curvas. Saltaron sobre troncos caídos, rodaron por los arbustos, cazaron a una pequeña ardilla a lo largo de varios árboles y salpicaron a través de dos riachuelos y subiendo un terraplén. Ambos rasparon la corteza de los árboles, Juliette intentando llegar más alto que el macho mucho más grande.
Él frotó el hocico a lo largo de la cara y cuello de ella. Sus dientes mordieron juguetonamente el cuello y el hombro. Su fragancia era madura y hechicera, cautivándole hasta que todo lo que pudo hacer fue pensar en ella. Jugó con él abiertamente, huyendo, esperando a que la cogiera, agazapándole tentadoramente delante de él, solo para saltar lejos antes de que él pudiera cubrirla.
Riordan agradeció ver la reluciente charca de agua esperando por ellos en la gruta natural de roca. Los altos helechos ocultaban el exuberante oasis de ojos curiosos, convirtiéndolo virtualmente en un paraíso.
Cambiaron juntos, Juliette riendo con alegría.
- Eso fue tan divertido. - Su mirada vagó atrevidamente, posesivamente sobre él. - Veo que la experiencia fue particularmente excitante para ti. - Juliette se paseó cerca de él, inhalando su olor. Los dedos viajaron con tentadora pericia sobre su dolorida erección.
Antes de que pudiera reaccionar, ella movió las palmas a su pecho desnudo.
- No creo que el cambio hay eliminado completamente al felino. - Le pasó las manos por el pecho, sintiendo cada músculo definido. - Pensaba que deseaba que todo desapareciera, hasta el último rastro de ADN de mi cuerpo, pero he cambiado de opinión.
Sus dedos recorrieron la piel en pequeñas y exigentes caricias, transmitiendo una cierta urgencia.
- ¿Qué parte del felino quedo? - Era difícil respirar cuando ella estaba tan cerca. Cuando ya estaba latiendo e implacablemente duro a causa de su toque. Por su sabor. Cerró los ojos brevemente. Ante la sensación de su apretada y ardiente vaina rodeando su cuerpo y dejándole seco.
Ella se inclinó hacia adelante y le lamió el pecho, frotando su cuerpo con toda la longitud del de él.
- Tocar. Tocar es muy importante para los felinos. - Su mano se deslizó hacia abajo por el cuerpo de él, sobre su estómago, enredándose alrededor de su pene. El pulgar frotó gentilmente la punta sensible. - Como esto. A los felinos les encanta tocar y sentir. Nos gusta ser acariciados. - Sonrió hacia él. - ¿Crees que puedes manejar unas pocas caricias?
No le dio oportunidad, besando su pecho, con la boca abierta y húmeda, su lengua trabajó a lo largo de las costillas y sus dientes mordisquearon hasta que pensó que podría perder la cabeza. Riordan aguantó tanto como podía, con su cuerpo endureciéndose más y más y la presión acumulándose con cada toque de los dedos y labios de ella. Le enterró las manos en el pelo y tiró de su cabeza hacia arriba para apresurar su boca hasta la de el. La devoró, beso tras beso, incapaz de detenerse para tomar aliento, su lengua luchando con la de ella.
El rugido podía haber estado en su cabeza, quizás estaba en la de ella, el rugido era tan alto que no podía decirlo. Su cuerpo ardía, dolía y exigía alivio. Besó su camino desde la boca de ella a su garganta, lavó el valle entre sus pechos antes de detenerse allí, prodigando atención mientras atraía su cuerpo más completamente hasta el propio.
Juliette trenzó una pierna alrededor de él, alineando sus cuerpos para que la cabeza de su pene presionara firmemente en la húmedo y acogedora entrada.
- No quiero esperar más. - Dijo, tirándole del pelo. - Quiero sentirte dentro de mí.
Él acarició el pezón con la lengua.
- ¿Cuándo?
- Ahora mismo, en este mismo minuto.
Intentó empalar su cuerpo sobre el de él, pero Riordan se movió, su boca tirando fuertemente del pecho. Con cada fuerte tirón una oleada de calor líquido se derramaba sobre la punta de su erección y goteaba hacia abajo por el eje.
- ¿Estás segura? - Cuando ella se retorció de nuevo, abandonó toda pretensión de juego, capturó su trasero con ambas manos y la levantó sobre él.
Gritó, deslizándose sobre él, encontrando como el proverbial guante, contrayendo sus músculos alrededor de él y sujetándole. Se movió con él, encontrándole estocada con estocada, urgiéndole a moverse en ella más duro y más rápido.
Su aliento llegaba en roncos jadeos, pero el placer estalló a través de el como un arco iris, hermoso desde de lo que parecía una oscuridad interminable. Deseaba que su cabalgada fuera salvaje y abandonada y siguiera para siempre.
Riordan, tan sintonizado con ella, se sumergió en su cuerpo, entrando más profundamente con cada estocada. Urgió a las caderas de ella a seguir el mismo ritmo que las de él. Juliette traspasó inesperadamente el límite, su cuerpo se estremeció de placer, la intensidad de su orgasmo los sacudió a ambos. Riordan ralentizó el paso, aumentando la satisfacción de ella, provocando así que tuviera una serie de fuertes orgasmos. El gimió suavemente después de gritar su nombre, enterrándole las uñas en el hombro. Se permitió a sí misma seguirla, explotando de pasión, montando la oleada de placer hasta el momento en que quedó algo saciado.
Se aferraron el uno al otro, su cabeza sobre el hombro de él, sus brazos enredados alrededor del otro, tan cerca como pudieron conseguir. Les llevó unos minutos poder abrirse paso hasta la invitadora frescura de la charca, deslizándose en el agua.
- Adoro este lugar, Riordan. ¿Tú no? ¿Quieres quedarte aquí en Sudamérica, o hacer el largo viaje de vuelta hasta el lugar donde naciste?
Los dientes de él relampaguearon, robándole el aliento. Era siempre tan inesperado, su reacción a su genuina sonrisa.
- Adoro esta tierra. Se ha convertido en mi casa, Juliette. Y nunca te llevaría lejos de tu hermana y tu prima. Olvidas que estoy en tu mente y puedo leer tus miedos.
Ella le sonrió ampliamente, con aspecto malévolo, pero obviamente aliviada.
- ¿En qué estoy pensando ahora?
Su cuerpo entero se tensó.
- Lo que estás pensando es anatómicamente imposible, pero podemos intentar variaciones.
Ella rió hacia él, completamente consciente de su creciente fascinación con ella. Esperaba que continuara creciendo por toda la eternidad.
- Es obsesión, no fascinación. - Señaló él.
Ella se volvió para yacer flotando sobre la espalda, yendo a la deriva con las pequeñas olas, levantando la mirada a las estrellas que brillaban sobre su cabeza.
- Me gustaría pensar que en algún lugar allá afuera hay un hombre para Solange y otro para Jasmine. Hombres buenos. -
Volvió la cabeza para mirarle mientras él paseaba lentamente junto a ella.
Riordan la levantó entre sus brazos, incapaz de soportar la melancolía en su voz. La arropó firmemente, abrazándola contra su cuerpo, deseando protegerla de toda la maldad del mundo.
Juliette le echó el pelo hacia atrás para mirarle a los ojos.
- Alguien como tú, capaz de amarlas cueste lo que cueste. Alguien capaz de entender como han sido nuestras vidas y el trauma que han atravesado. ¿Crees que ocurrirá alguna vez para ellas?
- Realmente saldrá bien. - Susurró, enterrando besos en su pelo. - Todo saldrá bien.
- Casi siento como si nunca fuera a ir bien de nuevo. - Dijo y enterró la cara contra el hombro de Riordan.
- Nos tienen a nosotros, Juliette. No ocurrirá esta noche, pero podemos ayudarlas a reconstruir sus vidas. También son mi familia ahora. Y están bajo la protección de la gente de los Cárpatos.
Ella volvió la boca ciegamente hacia él, casi hundiéndolos bajo el agua. Él respondió, besándola una y otra vez. Sus manos le acariciaban el pelo.
- Todo irá bien, Juliette. Te lo prometo, y me tomo mis promesas muy seriamente. - Descansó la mejilla en lo alto de su pelo húmedo, frotándose contra ella, haciendo un esfuerzo por consolarla y reconfortarla.
Juliette se acurrucó más profundamente contra su cuerpo, apretando su garra sobre él.
- Sé que mientras te tenga conmigo, seré feliz. Con nosotros dos trabajando junto, solo puedo creer que la gente que amo encontrará también la felicidad. No temo por nuestras vidas.
Riordan le alzó la barbilla y tomó posesión de su boca. Todavía tenían unas pocas horas hasta que tuvieran que ir absolutamente a la tierra y estaba determinado a aprovechar la mayor parte de su tiempo.

1 comentario:

Mau BG dijo...

Hasta aquí llega este libro ya van 2 libros q dejo incompleto descenso oscuro y este me podrías ayudar xfavor :(

Aclaracion-Disclaimer

La Saga Serie Oscura, es propiedad de la talentosa Christine Feehan.
Este espacio esta creado con el único fin de hacer llegar los primeros capítulos de estas magnificas obras a todos ustedes que visitan el blog. Lamentablemente, en latinoamericano muchos de estos maravillosos ejemplares, no estan al alcance de todos.
Si tienes la posibilidad de conseguir estas historias en tu pais, apoya el trabajo de Christine y compra sus libros. Es la unica manera de que se continue con la publicacion de los mismos.
Gracias por su visita
Mary