Un Ritual lleno de Pasion y Amor

"Te reclamo como mi compañera. Te pertenezco. Te ofrezco mi vida. Te doy mi protección, mi fidelidad, mi corazón, mi alma y mi cuerpo. Tu vida, tu felicidad y tu bienestar serán lo más preciado y estarán por encima de todo siempre. Eres mi compañera, unida a mí para toda la eternidad y siempre bajo mi cuidado”



domingo, 15 de mayo de 2011

HAMBRE OSCURA/CAPITULO 10


CAPITULO 10

RIORDAN irrumpió en el cielo, un demonio con ojos rojos, su pelo negro suelto y volando al viento. Se materializó directamente tras el hombre que sostenía Jasmine como escudo. Juliette realmente sintió la cabeza del hombre como si fuera ella la que le aferraba. Riordan retorció con fuerza. El aterrador crujido fue ruidoso cuando rompió el cuello del hombre y le tiró descuidadamente al suelo.
Jasmine corrió a arrodillarse junto a Solange mientras Riordan soltaba cuidadosamente los dientes del jaguar del cuello de Juliette y tiraba el pesado cuerpo del felino lejos como si no fuera más que una rama molesta. El dolor la engulló, precipitándose a través de su cuerpo ahora que se había acabado y él estaba allí. Riordan presionó las manos sobre las heridas punzantes en el lateral de su garganta, apretando con fuerza para evitar que se desangrara hasta morir.
Juliette empezó a sofocarse. ¿Mi herma está bien? ¿Solange? No puedo verlas.
Riordan miró sobre su hombre hacia las dos mujeres. La cara de Jasmine estaba magullada y negra y azul. Su ropa colgaba hecha trizas. Había sangre seca sobre su cuerpo, pero estaba viva e intentando desesperadamente contener el flujo de sangre de las muchas laceraciones de su prima. Solange estaba desnuda y ensangrentada, yaciendo en el suelo, pero estaba alerta, observando a Riordan mientras se inclinaba sobre Juliette.
Ambas están vivas, Juliette. Quédate quieta por mí. Confió en que su hermano permanecería alerta por si había más problemas mientras él salía de su cuerpo y entraba en el de ella para intentar sanarla de dentro hacia afuera. Juliette gorgojeó, tosiendo y escupiendo sangre.
- Sálvala. Maldito sea, sé que puedes salvarla. - Solange le gritó. - Haz lo que tengas que hacer. - Intentó alzarse, empujando débilmente a Jasmine, que la mantenía sujeta.
- Tengo que convertirla.
- ¿Eso que significa? - preguntó Jasmine temerosamente.
- A quién le importa. - soltó Solange. - Aprisa, antes de que sea demasiado tarde.
Riordan lo ignoró todo y a todos a su alrededor. Juliette estaba alejándose de él. Inclinó la cabeza hacia su garganta y bebió, tomando más de su precioso fluido para un intercambio. Riordan la acunó en sus brazos, abriéndose el pecho y presionando su boca sobre la herida. Profundamente en la mente de Riordan, Zacarias recogió su espíritu en un bola sanadora de energía y se movió a través de Riordan, encontrando las heridas y arterias desgarradas en la garganta de Juliette y empezando a repararlas de dentro hacia afuera. Se tomó su tiempo, sin cometer errores, cerrando las agujeros abiertos y eliminando bacterias extrañas a su sistema.
Juliette sintió a ambos hombres a distancia. Zacarías se separó bruscamente como si la conexión entre ellos se hubiera vuelto demasiado difícil de mantener. Sintió la falta de calidez inmediatamente y se estremeció. Riordan se inclinó y le susurró, terminan con el lujo de fuerza renovadora e entraba raudales en su cuerpo. Intentó alzar la cabeza hacia su cara.
Parecía tan preocupado. Su mano revoloteó cerca de su muslo pero no lo bastante para alzarse en el aire. Alguien estaba llorando. Volvió la cabeza hacia el sonido.
Jasmine sentada junto a Solange, limpiaba ineficazmente las heridas sangrantes y lloraba suavemente. Era apenas reconocible con la cara amoratada.
- ¿Mi hermana va a vivir?
Su voz fue muy suave y temblorosa. No miró a Riordan, sino que mantuvo la mirada fija en su prima.
- Si, pequeña. - Respondió Riordan gentilmente. - Vivirá. Tengo que llevarla lejos durante poco tiempo. Me gustaría que tú y tu prima fuerais mi rancho donde estaréis salvo hasta que pueda traerla de vuelta a vosotros.
Jasmine se acercó más a Solange. Fue un pequeño movimiento en busca de protección, pero Riordan lo notó inmediatamente.
¿No puedes eliminarlo? ¿Lo que le hicieron? ¿No puedes deshacerlo?
Riordan levantó a Juliette y la llevó hacia su hermana y prima.
- No podemos quedarnos mucho. Necesito llevar a Juliette a un lugar donde esté a salvo mientras la conversión tiene lugar y donde yo pueda sanarla completamente. - Sabes que no puedo deshacer lo que se ha hecho.
Solange se extendió para tomar la mano de Jasmine. Jasmine entrelazó los dedos con los de Juliette.
- Juntas lo conseguimos. - Murmuró Solange.
Juliette intentó hablar, pero su garganta estaba demasiado hinchada y en carne viva. Preguntó a Solange si puedes curarla.
Riordan podía sentir las oleadas de disgusto y miedo provenientes de ambas mujeres. Estaban haciendo lo que podían por tolerarle y confiar en él porque amaban a Juliette.
- Ella quiere que cure tus heridas, Solange. No creo que abandone este lugar y se quede tranquila si no lo hago. - Era el único argumento que tenía. Si Solange no consentía no tendría más elección que utilizar sus otros dones.
- Vamos allá entonces. - Solange nunca apartó los ojos de su prima. - No voy a ir a tu rancho. Destruiré estos cuerpos para que nuestra raza permanezca en secrete, y Jasmine y yo iremos a nuestra casa en el límite del bosque pluvial, lejos de este lugar. Esperaremos allí el retorno de Juliette. Jasmine y Juliette no serán felices estando separadas. - Era una clara advertencia.
Riordan asintió.
- Soy completamente consciente de eso. - No deseando malgastar mucho más tiempo en hablar, Riordan permitió inmediatamente que su yo físico se desvaneciera, llamando a su espíritu en una fuerte bola de energía sanadora y entrando en Solange. Tenía muchas heridas. La mayor parte eran superficiales, pero algunos llegaban al hueso, justo como había encontrado en Juliette. Gastó un tiempo precioso en salar de dentro hacia afuera, sorprendido de lo difícil que era librar su mente de Juliette y el hecho de que se alejaba de él. Estaba siempre concentrado, pero requirió una tremenda disciplina acallar todo pensamiento y concentrarse en su tarea.
Solange yacía observándole. Su mirada nunca vaciló. Sus ojos nunca parpadearon. Su mano permanecía en la de Jasmine, pero su atención estaba fija en Riordan. Cuando el cuerpo de él se tambaleó y la consoladora calidez despareció en su interior permitió escapar el aliento.
- Jasmine, ahora él se llevará a Juliette. Tenemos que ser fuertes un poco más.
Jasmine se inclinó inmediatamente y besó a Juliette. No miró a Riordan cuando habló.
- Gracias.
- Las dos debéis estar a salvo. Si vais a mi rancho...
Solange sacudió la cabeza.
- No, no puedo. Intenta entender. Sé que nos has ayudado, pero no hemos tenido muy buenas experiencias con los hombres y nos sentimos más a salvo solas.
Riordan no podía ayudar pero vio el estremecimiento que atravesó a Jasmine. Juliette apretó los dedos de su hermana.
- Lo siento. Realmente tengo que llevarla a un lugar seguro para la conversión. No me gusta dejaros a las dos solas y desprotegidas.
- Gracias a tus habilidades curativas, yo soy capaz de protegernos. - Solange miró a su alrededor a los cuerpos que yacían sobre la tierra. - La mayor parte de nuestros enemigos están muertos. Llévatela antes de que la perdamos.
Riordan acunó a Juliette entre sus brazos pero se detuvo cuando Jasmine dejó escapar un suave sonido de desasosiego.
- ¿Qué pasa, pequeña? - Utilizo su voz más amable.
- ¿Cuánto tiempo? - Jasmine se aferraba a Juliette como si no pudiera dejarla marchar.
- ¿Podéis estar separadas dos días? Eso le dará tiempo para sanar lo suficiente para alzarse con seguridad. Solange conoce a mi gente. Nuestra palabra es nuestro honor. Te doy mi palabra, volveremos enseguida ti, en el momento en que nos alcemos. Juliette no desearía otra cosa.
Jasmine asintió y reluctantemente permitió que la mano de su herma cayera perezosamente de la suya. Se inclinó hacia
Solange en busca de protección. Solange enredó los brazos alrededor de Jasmine.
- Ve ahora, no podemos ser lo suficientemente desinteresadas como para dejar que te la lleves. Yo me ocuparé de las cosas aquí.
Riordan no esperó una segunda invitación. Ya sentía los primeros estremecimientos en el frágil cuerpo de Juliette, una oleada de ansiedad, una oleada de fuego. El tiempo se acababa. Se lanzó al cielo, abrazando a Juliette a él, oyendo a
Jasmine quedarse sin aliento y empezar a sollozar. Mirando abajo pudo ver a Solange sentarse lentamente y acunar a su joven prima.
Debería estar con ella, con Jasmine.
Esto no debería haber ocurrido nunca, replicó Riordan sombríamente. No tenía ni idea de como se las arreglaba para mantener a raya la oscura rabia que se arremolinaba en su interior. Ahora tenía los recuerdos de Juliette, la intensidad de su amor por su hermana y prima. Los recuerdos de su tía y su madre muriendo a manos de los aberrantes hombres. Cada uno de sus instintos protectores se alzaron, y la rabia vivió y respiró dentro de él.
Gracias por preocuparte por ellas. Y gracias por lo que hiciste por mi prima. Sé que fue incómodo no siendo aceptado.
El fuego floreció en el estómago de Juliette, extendiéndose a través de su cuerpo, engullendo cada órgano. Él compartía su dolor, sorprendido por la intensidad. Estaba tan poco preparado como Juliette para la violencia del mismo. Ella se estremeció entre sus brazos, mordiéndose para contener el grito de dolor e intentando romper la unión entre sus mentes.
Riordan incrementó su velocidad. No podía ofrecer la protección de su rancho, ni siquiera conseguir acercarse a su casa, pero después de siglos viviendo y cazando vampiros en Sudamérica estaba muy familiarizado con sus actuales alrededores.
Se dejó caer a tierra en el alzamiento de las montañas, dirigiéndose a una caverna profunda con aguas termales naturales.
La tierra era rica en minerales y la caverna sería una protección natural contra enemigos. Podía colocar fuertes salvaguardas
y sabría que animales y humanos estaban a salvo de encuentros accidentales.
Le llevó solo minutos preparar la caverna. Las velas saltaron la vida, lanzando extrañas luces sobre las brillantes charcas.
Colocó a Juliette sobre una cama suave que había construido de rica tierra y acunó su cuerpo en brazos acogedores.
- Sé que duele, Juliette. No tenía ni idea de que fuera tan doloroso.
En realidad no tuvimos muchas más elecciones. Juliette intentaba no hablar. Su garganta en carne viva no lo permitiría, y en cualquier caso estaba demasiado cansada. Podía sentir la bestia en ella luchando por vivir, resistiéndose al cambio en su cuerpo. El jaguar no quería el cambio de forma de órganos y tejidos. Juliette estaba simplemente demasiado débil y sentía demasiado dolor para que le importara.
Te habría convertido sin el ataque del macho. Se sintió compelido a confesarlo, colocándose cerca de ella, sujetándola entre sus brazos, llevándose sus dedos a la boca. No habría sido capaz de continuar sin ti. Riordan no estaba seguro de que fuera una disculpa, solo que deseaba que ella entendiera sus conflictivas emociones.
Yo habría sido incapaz de continuar sin ti. Riordan, deja de machacarte con esto. Quítame la ropa, no puedo soportar su peso contra mi piel. Lo último fue dicho con desesperación.
Le quitó la ropa sin dedicar un pensamiento a la tela, arrancándola de su cuerpo tan rápidamente como fue posible. La piel estaba caliente al tacto. Riordan sumergió su propia camisa en la más fría de las charcas y le mojó la cara y las muñecas.
- Soñé contigo una vez. - Digo suavemente mientras limpiaba las gotas de agua de su garganta y las que bajaban por el valle entre sus pechos. - Te estabas riendo. Recordé el sonido de tu risa durante años después. Me mantuvo en pie cuando no podía encontrar razón para continuar. - Le apartó el pelo de la cara. Estaba sudando. Las gotas de sudor se mezclaban con diminutas gotas de sangre.
Yo soñé contigo también. Había felicidad en su voz, la única cosa que evitó que él llorara cuando una convulsión la atrapó y el dolor atacó durante lo que pareció una eternidad. Le aferró las muñecas, sujetándose, intentando respirar a través de él, superarlo. Cuando la oleada se alivió suspiró. Todavía creo que eres un sueño.
Riordan tuvo que tragar varias veces antes de poder hablar.
- ¿Incluso ahora, con lo que te estoy haciendo pasar?
Los ojos de ella relampaguearon, un recordatorio de su pasión natural, el fuego contenido en su cuerpo femenino. Soy un jaguar. Tengo elecciones, y las tomo. Te deseé desde el primer momento que te vi. Como jaguar, no tengo futuro. Contigo lo tengo. Como jaguar, no hay felicidad, contigo la hay. Conozco la diferencia, Riordan.
Antes de que pudiera decir más, la siguiente oleada la golpeó, incluso más fuerte que la última. El jaguar no iba a dejar que
Riordan la tuviera sin luchar. Riordan apretó los dientes, intentando tomar el dolor de ella, el ardiente fuego que atravesaba su cuerpo y chamuscaba sus entrañas. Ella permaneció estoica sin embargo, soportando el dolor sin un queja. No había ni rastro de culpa en su mente. Cuando la oleada pasó inhaló la fragancia de las velas curativas. Voy a ponerme enferma.
Fue la única advertencia que tuvo Riordan y se movió rápidamente, sujetándola mientras su cuerpo se libraba por sí mismo de toxinas. Estaba violentamente enferma incluso mientras otra oleada de dolor la atravesó. Riordan estaba maldiciendo cuando esta cedió.
Envolviéndola entre sus brazos, la llevó hasta la charca más fría, sumergiéndolos a ambos hasta el cuello. Enterró la cara contra el cuello de ella.
- ¿Vamos a sobrevivir a esto?
Ella sonrió. No físicamente, pero él lo sintió en su mente. Eres tan infantil cuando se trata de mí. Te veo tan rudo y duro cuando asustas a todo el mundo con tu imagen de chico malo y te caes a pedazos porque a mi me duelo algo. Captó un vistazo de algo más y eso trajo lágrimas sus ojos. Estás cayéndote a pedazos por lo que le ocurrió a Jasmine. Riordan, no fue culpa tuya. ¿Cómo puedes pensar eso?
Antes de que él pudiera responder, un soplete se encendió en su estómago y pulmones, comiendo a través de ella hasta que fue tan grande que se convulsionó de nuevo, su cerebro cerrándose para evitar la sobrecarga. Todo lo que Riordan pudo hacer fue sostenerla, sentirse impotente, culpable y furioso por no entender lo que ocurría.
Juliette abrió los ojos y le miró. Estás llorando sangre, Riordan. No llores por mí. Yo elegí mi camino y no esperaba que pasar de uno al otro fuera a ser fácil. Siento al jaguar flaquear. Sé por tus recuerdos que mujeres humanas con habilidades psíquicas pueden ser convertidas, y todas las mujeres jaguar, y por suerte las descendientes con más sangre diluida son psíquicas. Tengo esperanzas de que Solange encuentre un Cárpato que le proporcione algo de felicidad, e incluso, eventualmente, Jasmine, pero me temo que el jaguar en Solange es demasiado fuerte. Nunca la dejará marchar.
No debí tomarte cuando me salvaste del laboratorio, habrías estado en casa para ayudar a tu hermana. No podía pronunciar las palabras en voz alta ante ella. Las susurró en su mente. La idea de que un hombre cometiera tales atrocidades contra una mujer ardía como un agujero en su estómago.
No esperaba volver esa noche, Riordan. Jasmine sabía que atraería lejos a los rastreadores humanos. Ninguna de nosotras esperaba un ataque de los jaguares. Ni siquiera sabía que estaban en nuestra parte del bosque. No estaba preocupada por los machos.
Él forzó al aire a entrar en sus pulmones, había tanta furia en él que la tierra se estremeció. La conozco a través de ti. Una hermana pequeña cuyas cicatrices permanecerás de por vida. Quise insistir en que fuera casa con nosotros al rancho, pero tenía que traerte completamente a mi mundo. ¿Quién estaría con ella en las horas en las que tuviera que estar sola?
La siguiente oleada fue incluso más larga, su cuerpo apaleado creando oleadas en la charca. Al aguas salpicaron con agitación. Las llamas de las velas saltaron como si un viento barriera la caverna. Las luces vacilaron, y las fragancias se mezclaron para llevar un aroma curativo hasta la charca.
Las uñas de Juliette se hundieron en la piel de Riordan. Le llevó unos pocos minutos encontrar su aliento de nuevo. Ella siempre me tendrá. Y ahora a ti. Está nerviosa en tu presencia, y también Solange, pero se acostumbrarán con el tiempo.
Seremos más capaces de cuidar de ellas. Dos de nosotros con los dones de los Cárpatos seremos capaces de guardarlas más cuidadosamente.
Él la bañó, tomándose su tiempo, limpiando su piel concienzudamente, sus manos se demoraron en lugares que sintió la consolaban. El agua ayudaba a mantener su piel fresca.
El agua ayuda. Y la sensación de tus manos. Cuando soñé contigo, soñé con tus manos tocándome. Sabía como se sentían sobre mi cuerpo antes de que me tocaras físicamente en realidad.
- ¿Cuándo soñaste conmigo? ¿Tenía el mismo aspecto?
Tu pelo flotaba al viento, y tenías esa misma increíble sonrisa. No podía ver tus ojos tan claramente porque me estabas tocando y yo estaba sintiendo en vez de mirando.
El corazón de Riordan casi se detuvo. Él recordaba su sueño vívidamente. Había despertado con un hambre terrible y su cuerpo vivo a causa del calor. A duras penas reconoció las ansias sexuales, no las había experimentado en siglos. La oyó en su mente, riendo suavemente, sensualmente, llamándole. Estaba corriendo justo delante de él, su fragancia madura a causa del calor. En su sueño no tenía más elección que seguirla. Ella siempre estaba justo fuera de alcance, una tentación, dejando en el aire tras ella un rastro de excitación sexual.
Debemos haber estado cerca el un del otro y yo telegrafié mi deseo. La más pura sangre del jaguar, la mayor parte de los calores sexuales nos golpeó duro. Afortunadamente, no quedan muchos de nosotras las mujeres. Permanecemos tan lejos de los hombres como es posible.
Riordan cerró los ojos contra la siguiente oleada de calor. La convulsión realmente la sacó de sus brazos, haciendo que casi se hundiera en el agua agitada. Él maldijo a su gente, incluso a su Dios, a todo en lo que pudo pensar, después empezó a rezar, prometiendo todo lo que pudo pensar si solo terminaba la ordalía de ella.
Oyó la suave risa de ella en su mente incluso antes de que el dolor abandonar su cuerpo. ¿Vas a salvar el mundo si se acabo?
Él frotó la barbilla contra su coronilla.
- Estaba desesperado. Tiene que acabar pronto.
No me sorprende que las mujeres tengan todos los niños.
- Tú no, no si se parece a esto. Nos las arreglaremos sin bebes. Lo digo en serio, Juliette. Creo que me voy a poner enfermo.
Mas vale que no, yo ya estoy bastante enferma por los dos. Estoy tan cansado. Solo quiero dormir.
Él salió de la charca, llevándola de vuelta a la rica y acogedora tierra.
- Puedo enviarte a dormir en el momento en que sea seguro hacerlo. - Besó sus ojos cerrados. Besó la comisura de su boca.
- Te amo.
Que raro. Yo también te amo.
Requirió dos intensas oleadas más de ardiente fuego y convulsiones antes de que el jaguar desapareciera, la conversión estaba completa, y pudo emitir la orden de sueño sanador. Envolvió los brazos y el cuerpo protectoramente alrededor del de ella y lloró mientras las velas ardían brillantemente y el agua lamía los bordes de la charca.

Aclaracion-Disclaimer

La Saga Serie Oscura, es propiedad de la talentosa Christine Feehan.
Este espacio esta creado con el único fin de hacer llegar los primeros capítulos de estas magnificas obras a todos ustedes que visitan el blog. Lamentablemente, en latinoamericano muchos de estos maravillosos ejemplares, no estan al alcance de todos.
Si tienes la posibilidad de conseguir estas historias en tu pais, apoya el trabajo de Christine y compra sus libros. Es la unica manera de que se continue con la publicacion de los mismos.
Gracias por su visita
Mary