Un Ritual lleno de Pasion y Amor

"Te reclamo como mi compañera. Te pertenezco. Te ofrezco mi vida. Te doy mi protección, mi fidelidad, mi corazón, mi alma y mi cuerpo. Tu vida, tu felicidad y tu bienestar serán lo más preciado y estarán por encima de todo siempre. Eres mi compañera, unida a mí para toda la eternidad y siempre bajo mi cuidado”



domingo, 15 de mayo de 2011

HAMBRE OSCURA/CAPITULO 7


CAPITULO 7

- Necesito sangre, Juliette. La noche se aleja de nosotros. Debemos volver con tu familia en plena forma. Me encantaría pasar el resto de mis días aquí, haciéndote el amor y descubriendo los secretos de mi compañera, pero debo tener sustento para renovar mis fuerzas. - Riordan salió de la charca y extendió la mano hacia ella.
Juliette se tomó su tiempo, sus ojos llenándose de él.
- Juré que nunca tendría nada que ver con un hombre. Los hombres que he conocido no sabían nada de cariño. - Bajó la mirada a la tierra. - Es algo terrible crecer sintiéndote culpable de lo que eres, sabiendo que podrías dar a luz a un hombre de la especie y que no importa que hagas, lo mucho que le ames, cómo le eduques, su naturaleza siempre evitará que te corresponda.
Los dedos de él se posaron alrededor de su muñeca y tiraron de ella hacia él.
- He vivido muchos años y he averiguado que cada especie tiene sus fuerzas y debilidades. Los hombres de la raza del jaguar son vagabundos, pero los que he conocido se preocupaban por sus mujeres. No podían establecerse y su lucha continua por perpetuar su raza se convirtió en su caída. No se quedaban con una mujer, aunque creo que muchos de ellos lo intentaron y era muy angustioso ver que no podían. - La atrajo a sus brazos para consolarla. - El bosque pluvial aquí en
Sudamérica es muy grande y no hay fronteras con la jungla. Nos establecimos en Brasil, al borde del bosque, pero viajamos de piel en piel para garantizar la seguridad de los habitantes. En nuestros viajes con frecuencia encontrábamos a los hombres. Eran todas criaturas solitarias. Se nos había ordenado por parte de nuestro príncipe evitarlos si era posible, pero con frecuencia hablábamos con ellos. Los Jaguares, como nuestra especie, están al borde de la extinción. Son inteligentes y saben que contribuyen a su propia extinción, pero aun así no pueden evitar lo que dicta la naturaleza. - Y una parte de ellos se siente como si merecieran su destino cuando niegan el tesoro de sus mujeres y niños.
- Estás diciendo que no es culpa suya. - Juliette se empujó fuer de sus brazos, volviendo la cara lejos de él mientras reunía su ropa con manos temblorosas. Se metió en sus vaqueros y tiró de ellos hacia arriba sobre su piel desnuda, parpadeando para contener las lágrimas. Era la segunda vez que casi lloraba delante de él. Ella no lloraba. No a causa de un hombre.
- No estamos hablando de los hombres rudos, los que están fuera de control y hacen daño a sus mujeres. Esos deben ser llevados ante la justicia, no se permitirá que rapten y violen mujeres con la idea de crear máquinas de bebés. - Le quitó la camisa de las manos y la volvió para que quedara frente a él, elevándole la barbilla para que tuviera e encontrar su oscura mirada. - Yo puedo ser rudo, Juliette, y admitiré que ha pasado tanto tiempo que he olvido como ser amable, pero nunca haría daño una mujer a menos que ella amenace mi vida o a mi gente. Eso no se hace.
Ella le enmarcó la cara, sus palmas descansando a lo largo de su mandíbula sombreada.
- Eres lo bastante amable para mí. - Y lo era. La conmovía como ningún otro hombre había hecho nunca... o podría hacer.
Juntos se habían convertido en fuego, ardiendo fuera de control, pero después la había dejado tiernas caricias en su cuerpo con manos temblorosas, colocándola en su regazo, acunando sus pechos reverentemente.
Riordan se inclinó para besar su cara vuelta hacia arriba, tomándose su tiempo, demorándose allí. Su corazón encontró el ritmo del de ella.
- Eres un don inesperado. No soy hombre que haga a un lado semejantes cosas.
Ella le quitó la camisa y se la puso.
Él se extendió para unir los bordes de la tela sobre sus generosos pechos.
- Incluso con tu ropa, pareces tan sexy que no estoy seguro de si podré o no mantener mis manos fuera de ti. - Alzó el suave peso de sus pechos, sus dedos deslizándose sobre la cremosa piel. - Tu piel es tan suave, cálida e invitadora. – Se inclinó y tiró de un pezón hasta el calor de su boca, incapaz de resistir la tentación.
Juliette cerró los ojos, presionándose contra él, enredándole los brazos alrededor de la cabeza, sujetándole contra ella mientras oleadas de placer atravesaban su cuerpo, inundándola total y completamente. Adoraba la forma en que él se permitía ser indulgente con su cuerpo. Adoraba que disfrutara tanto de ella y que obviamente deseara que ella sintiera lo mismo por él.
- Nunca dejaremos este lugar si seguimos con esto. - Murmuró ella, deseando quitarse los vaqueros y enredar las piernas firmemente en su cintura. - Creo que el sexo contigo es adictivo.
- No puedo contenerme. - Su lengua jugueteó con el pezón hasta convertirlo en un duro pináculo antes de soltarla reluctantemente. - Tu cuerpo es semejante tentación.
Los dedos de ella vagaron sobre su pesada erección.
- Allí estás otra vez, echándome a mí la culpa. Te veo así, duro, grueso y tan deseoso, y naturalmente quiero hacer algo al respecto.
Él gimió.
- No tengo disciplina en lo que ti respecta. - Tiró de los vaqueros hasta que estuvieron bajados alrededor de sus tobillos y ella pudo patearlos a un lado. - Si no consigo algo de alivio, dudo que sea capaz de caminar, y mucho menos luchar con ningún vampiro. ¿Qué tienes intención de hacer al respecto?
Ella le rodeó el cuello con los brazos y se empujó hacia arriba por su cuerpo, enredando las piernas firmemente alrededor de su cintura.
- Creo que solo daré una cabalgada. - Susurró y le lamió la oreja con una lengua juguetona. Muy lentamente se colocó sobre su pene, bajándose con lenta deliberación. Cuando él empezó a abrirse paso través de sus apretados pliegues se estremeció de placer. - Siempre es tan perfecto contigo. - Esperó a moverse hasta que él la hubo llenado completamente, hundiéndose sobre su eje hasta que estuvo empalada y llena y cada terminación nerviosa estuvo viva y ardiendo.
Riordan no esperó por ella, cogió sus caderas con las manos y ayudándola con su sensual cabalgada; largos y duros empujones que entraron a fondo dentro de ella, uniéndolos. Adoraba la forma en que los pechos se rozaban contra su pechos, la forma en que echaba la cabeza hacia atrás, con obvio placer iluminando su cara. Juliette ronroneó, justo como un gato, profundizando el movimiento, tan salvaje y desinhibida como estaba él. Estaba tan sintonizado con su mente ahora, que podía ajustar cada uno de sus movimientos para mejorar el placer de ella. Sabía en que momento deseaba que fuera lento y profundo y sabía cuando necesitaba duras y largas estocadas que enviaban una fricción feroz batiendo a través de los dos.
Las sombras nocturnas los ocultaron en la pequeña gruta. El viento susurraba en la canopia en lo alto. Los murciélagos se aquietaron sobre el agua, golpeando a los insectos justo sobre la superficie. Gotas de lluvia salpicaban en la charca. Juliette inhaló las fragancias de la noche, la esencia combinada de hombre y mujer. Sus uñas se hundieron en los hombros de Riordan y se echó hacia atrás cuando olead tras oleada de orgasmo estallaba a través de ella. Compartió la experiencia en la mente de ella y la cúspide del éxtasis la atravesó enviándole por allá del límite. Juliette, tan completamente fundida con
Riordan, sintió que la presión empezaba profundamente en el centro de él y explotaba a través de su cuerpo con la fuerza de una locomotora. Alimentaron cada uno la pasión y el calor del otro, una tormenta de placer que se derramó sobre y a través de ellos y los dejó sin aliento y aferrándose el uno al otro.
Juliette apresuró su boca hacia la de él... ardiente, húmeda, hambrienta. Intentó arrastrarse dentro de él, compartir el mismo cuerpo, la misma mente. Los besos pasaron de una ávida lujuria a una más lenta, más calmada y concienzuda exploración, demorándose en disfrutarlo. Alzó la cabeza y le miró a los ojos. Se miraron el uno al otro durante largo tiempo, bebiendo cada uno del otro, cayendo en las profundidades de los otros del otro. - Te miro y todo tiene sentido, Riordan. No sé por qué, y no creo que quiera cuestionarlo mucho. Voy a tomar lo que el destino me ofrece y aferrarlo con ambas manos.
- Nunca lo lamentarás, Juliette. - Prometió él, dejando besos sobre su cara, sus ojos, bajando por su cuello y garganta. -
Nunca lo lamentarás.
- Puedo sentir tu hambre ahora, la llamada en tu interior. Es algo aterrador. ¿Cómo puedes mantenerlo a raya como lo haces? Si yo sintiera eso, estaría devorando algo. - Se echó el pelo hacia atrás y lentamente permitió que sus piernas cayeran hasta el suelo.- Tienes que conseguir algo de alimento. Yo no importo, Riordan. No estoy en lo más mínimo hambrienta y la idea de comida hacer que quiera vomitar, pero es algo así como sexy cuando tomas mi sangre. Creo que estoy volviéndome un poco rara. - Miró alrededor en busca de sus ropas, perdiéndose la mirada de admiración en la cara de él.
Se agachó para coger su blusa de donde había sido descuidadamente tirada a un lado. Ni siquiera recordaba habérsela quitado.
- Eres una mujer muy generosa, pero creo que refrenaré la tentación de tu sangre. - Esta vez le abotonó firmemente la blusa. - Sé que voy a pensar en tus pechos esperando justo detrás de este finísima barrera, y sabré por qué.
Juliette rió. No podía recordar el ser tan feliz.
- Esto está muy bien, tu ve delante y piensa en mis pechos. Yo estaré pensando en una parte muy bien puesta de tu anatomía. Tiró de sus vaqueros y se trenzó hábilmente el pelo. - ¿Cuánto tiempo tenemos para viajar esta noche?
Él miró al cielo.
- Unas pocas horas. Deberías ser capaz de cubrir varias millas. Tendré que llevarte en brazos, y eso significa que tendré que encontrar sangre. - Bajó la mirada a las terribles marcas de su pecho. - Los Cárpatos sanan en la tierra y yo no lo hice.
Necesito recuperar plenas fuerzas para la batalla que se avecina, y eso significa que necesito encontrar gente.
De repente ella se quedó inmóvil.
- No mi hermana o mi prima. - Había una nota de advertencia en su voz.
Él le sonrió.
- No creo que tengas que preocuparte. No me arriesgaría a tu furia. - Le tiró en juguetonamente de su trenza. - Suenas tan fiera.
Juliette le observó vestirse. Lo hizo con un simple ondeo de la mano como si fabricara la ropa del mismo aire. Su pelo quedó pulcramente echado hacia atrás lejos de su cara y atado con una tira de cuero. No había ni una gota de agua en ninguna parte de él y su pelo estaba seco.
- Oh, esto es estupendo. Mírame, parezco una rata ahogada. - Lanzó su espesa trenza mojada sobre el hombro. - Yo quiero ser capaz de hacer eso.
- Lo harás. - Aseguró él. - Ven aquí. Tenemos que partir.
- No vas a tirarme sobre tu hombro como hiciste la última vez, ¿verdad? - Preguntó suspicazmente.
Le sonrió, sus dientes muy blancos.
- Bueno, estaba pensando en ellos.
- Contente. La última vez consideré vomitar sobre ti.
- Me alegro de que no lo hicieras. - Riordan la atrajo hasta él, manteniéndola cerca, y tomó el aire, cambiando su forma favorita de un pájaro mientras ascendí. Era más fácil volar sobre la canopia entonces que intentar serpentear a través de las gruesas ramas y hojas. Y tuvo cuidado con las trampas. Estaban cerca de la zona donde había oído por primera vez la voz del vampiro pidiéndole ayuda. Estaba seguro de que el vampiro y sus cómplices humanos eran los responsables de la red que casi le había reclamado una segunda vez.
Juliette rió en voz alta cuando Riordan corrió a través del cielo. Dos veces se extendió, intentando tocar una nube, incapaz de resistirse. Esto es asombroso. Se sentía parte del cielo nocturno, las estrellas y las nubes e incluso lluvia. Era como si se hubiera fundido con la naturaleza. Esperaba sentir miedo, pero sentía júbilo, regocijo, completamente viva. Era igual de maravilloso que correr a través de la jungla con forma de jaguar.
Nunca te arrepientas, Juliette. Serás capaz de cambiar a muchas formas y mantenerlas sin esfuerzo.
Tengo que contarte algo. La sonrisa decayó en la cara de Juliette. Riordan captó la intranquilidad alzándose mientras seguía las instrucciones de la mente de ella. Tenemos que mudarnos con frecuencia. Tenemos varias casas.
Él esperó. No era eso lo que quería contarle. Se mostraba indecisa, muy diferente a su atrevida Juliette. Muy cuidadosamente Juliette sopesó sus palabras, intentando formularlo de la mejor forma para conseguir que lo entendiera.
Juliette. Debes confiar en mí. Solo di lo que necesitas decir y confía en mí para entenderlo.
Ela podía ver la canopia muy lejos bajo ella. Las hojas de los árboles eran negros plateados a la luz de la luna. Las gotas de lluvia deslumbraban sus ojos, brillando como diamantes mientras caían de las nubes. Hemos visto cosas terribles de los hombres. Jovencitas incapaces de cambiar de forma golpeadas y violadas. Solange, Jasmine y yo juramos que nunca tendríamos nada que ver con un hombre más allá de las necesidades.
¿Necesidades? Quería decir sexo. Riordan sintió que el corazón le pesaba. Algo negro y peligroso se arremolinó en sus entrañas. Era feo y volcánico, y se avergonzó de su reacción. Ella le estaba contando algo terriblemente importante, no solo para ella, sino para su vida, y su primer pensamiento había sido el de la necesidad de tener sexo con otro hombre. Se despreció a sí mismo por ser tan mezquino. Ella era una mujer hermosa y sensual. Muchos hombres la encontrarían atractiva, y debería estar orgulloso de ella. Los compañeros confiaban los unos en los otros implícitamente. Era imposible mentir al otro u ocultar nada, y cuando se conocieran mejor el uno al otro sería natural pasar más y más tiempo en la mente del otro.
Yo no soy un hombre semejante, Juliette. En mi peor momento, no haría daño a una mujer o un niño. Es aborrecible para mí. No tenía ni idea de que mis emociones recién devueltas serían tan abrumadores e intensas, pero me conozco bien a mí mismo. Nunca, nunca podría hacerte daño o a tu hermano o a tu prima.
Juliette se apoyó en él, sintiendo el cosquilleo de plumas e inmediatamente deseo ser capaz de unirse a él con la forma de un pájaro. No tienes que decirme eso. Ya sé que nunca harías daño a una mujer o nunca estaría contigo. Estoy preocupada por que mi familia no acepte muy bien nuestra relación.
Me las ganaré.
Lejos bajo ellos, casi en el límite del bosque pluvial, había un pequeño asentamiento. Riordan empezó a descender cautelosamente, una parte de él escudriñaba la zona de abajo en busca de señales del vampiro. Siempre escaneamos para buscar peligros antes de revelarnos a nosotros mismos.
Parece un poco intrusivo. Recoges pensamientos al azar. Estaba estudiando sus costumbres cuidadosamente, intentando aprender tanto como fuera posible. Odiaría recoger los pensamientos de mi hermana o peor, los de mi prima.
Él rió mientras la colocaba gentilmente sobre el suelo, cambiando de vuelta a su forma natural al plantar los pies en la espesa vegetación.
- Puedes evitar escanear los pensamientos de tu familia. Aprenderás a afinar las cosas una vez refines el proceso. Empieza experimentando ahora con el volumen y leyendo el aire. Puedes sentir el peligro vibrando. Si hay un punto en blanco donde no te parece natural que esté, un vampiro está intentando ocultar su presencia de ti.
- ¿Siempre sabes que un vampiro es un vampiro?
- Desafortunadamente, no. Si un vampiro es hábil, como un maestro vampiro, podría acercarse paseando fácilmente a uno de los cazadores, saludarle a la manera de nuestra gente y seguir su camino ileso.
- Que aterrador.
- Quédate aquí mientras me alimento. Debería ser seguro durante un rato. Hay una sensación en le bosque, como si los animales se estuvieran ocultando.
Juliette se quedó quieta. Había estado tan ocupada intentando pensar como un Cárpato, tan absorta en Riordan como hombre, que había olvidado la primera regla de la vida en la selva. No había prestado atención al sistema de alerta de los habitantes. Riordan se alejó a zancadas de ella, fundiéndose con las sombras que hacían imposible verle, incluso cuando le estaba mirando directamente.
Alzó la cara hacia el viento. Ella era jaguar. Y sus sentidos estaban realzados por la ancestral sangre Cárpato. Podía leer las noticias del bosque. Los animales estaban escondiéndose, temblando agazapados, esperando hasta que un pájaro nocturno señalara que una vez más estaban a salvo de los depredadores. Juliette volvió la cabeza a un lado y al otro, alerta, sintiendo la vibración de peligro moviéndose a través del aire. Algo iba mal. Estaban a unas pocas millas del laboratorio y a varias millas de su casa.
El corazón se le sobresaltó.
- Jasmine. - Un gran depredador y una partida de caza había pasado por la zona y aterrorizado a los habitantes. Un súbito escalofrío bajó por su espina dorsal. O un grupo de depredadores. Se suponía que ella conduciría a los guardas del laboratorio Morrison lejos de la dirección de su casa, pero en vez de eso Riordan la había llevado a la fuerza. ¿Habían encontrado el rastro de Jasmine? Jasmine podía no haber sido tan cautelosa como debería, creyendo que Juliette conduciría a los guardas lejos de ella. ¿Y si era algo pero que los guardas humanos? ¿Y si los hombres jaguar se habían topado con el rastro de Jasmine? Solange esta en un misión encubierta, cazando en busca de noticias de mujeres desaparecidas. Jasmine estaba sola.
Juliette no dudó, se giró y corrió, siguiendo el pequeño rastro animal a través de la vegetación. Creo que mi hermana tiene problemas.
Me estoy alimentando, casi en plena forma. Espérame. Yo nos llevaré hasta ella.
No podía esperar. Sabía que no tenía sentido, pero tenía que hacer algo. La adrenalina bombeaba a través de su cuerpo. El miedo tomó el control de su mente. ¿Y si Jasmine había sido tomada la noche antes y los hombres ya la habían tenido durante casi veinticuatro horas? Por favor Dios, por favor Dios. Canturreó la plegaria, el pecho le ardía, la garganta se le cerraba. Cuanto más corría, más segura estaba que los jaguares habían estado sobre el rastro de su hermana, persiguiéndola.
- Juliette. - Riordan la capturo en sus fuertes brazos, desde delante de ella, bloqueándole el paso. Golpeó contra su pecho duro, pero su gran forma apenas se tambaleó bajo el asto. - Tenemos que ser cautelosos. Y no quería arruinar ningún rastro. Si la tienen, se mejor ir despacio y encontrar su rastro, que correr por ahí sin dirección.
- No sabes si la tienen. - Siseó ella, empujándose lejos de él.
- La encontraremos y la traeremos de vuelta.
Ella se alejó y se rodeó el cuerpo con los brazos, encorvándose.
- No tienes ni idea de lo que sufrirá ella, y nunca podré borrar eso.
Él condujo, moviéndose fluidamente, tan silencioso que ni siquiera las hojas susurraban. Juliette intentó respirar, conseguir que su cerebro funcionara de nuevo. No podría soportar que algo le ocurriera a Jasmine. Es culpa mía. Se suponía que tenía que conducir lejos a los guardas. No estaba allí para hacerlo, y probablemente el dejó rastros. Los hombres serían capaces de seguirla fácilmente.
Esto no es culpa tuya Juliette. Riordan podía olerlos ahora No quiso decírselo a ella, pero lo supo mientras se aproximaban a la pequeña cabaña cubierta de vides y enredaderas. La estructura era difícil de ver a través del follaje. Se extendió en busca de la mano de ella. La puerta estaba astillada en la mitad inferior, medio agrietada y rota, dejando un gran agujero.
Un terrible grito surgió de Juliette. No pudo contenerlo, no pudo reprimirlo. El sonido desgarró su cuerpo, crudo y horrible, rasgándole la garganta. Era un grito angustiado de dolor, pena y culpa. Era un grito de venganza, de promesa, un juramento de absoluta retribución.

Aclaracion-Disclaimer

La Saga Serie Oscura, es propiedad de la talentosa Christine Feehan.
Este espacio esta creado con el único fin de hacer llegar los primeros capítulos de estas magnificas obras a todos ustedes que visitan el blog. Lamentablemente, en latinoamericano muchos de estos maravillosos ejemplares, no estan al alcance de todos.
Si tienes la posibilidad de conseguir estas historias en tu pais, apoya el trabajo de Christine y compra sus libros. Es la unica manera de que se continue con la publicacion de los mismos.
Gracias por su visita
Mary